
@ChulpiUrbano
Fue un día miércoles, temprano en la mañana, cuando asistimos a este establecimiento, ubicado en Quito – Ecuador.
Todos fuimos a degustar un menú de 5 tiempos como se muestra en la fotografía de arriba.
a) El primer platillo fue un Tartar de albacora con madurito frito, pepinillo, aguacate, aire de limón, crocante de arroz y flor de borraja; el modo de emplatado me gustó mucho, sin embargo, en mi percepción el plato en el cial estuvo asentado el tartar, fue un poco grande lo que provoca que el tartar a simple vista se vea sencillo, cabe recalcar que la sazón de este platillo fue toda una aventura en el paladar.
b) Como segundo tiempo, nos dieron a degustar un bolón cremoso de plátano verde con cerdo mechado y ahumado, mayonesa de albahaca, queso, ají manaba y trébol morado; el montaje de este platillo fue en la corteza del coco, previamente limpia y libre de impurezas, tal vez puede parecer que la porción era muy pequeña y de hecho lo fué, pero haciendo hincapié en las palabras de la mesera, ella supo manifestarnos que el bolón fue preparado con la intención de que cada comensal lo comiera de un solo bocado, además el tamaño de la vajilla en este caso estuvo adecuada e relación al tamaño y hacer referencia con el lugar de origen de cierto platillo.
c) El tercer platillo fue un choclo chulpi, acompañado de cilantro, huevo pochado y como cama tenemos los pelos del choclo frito; este platillo estuvo delicioso, siendo sincera es el tiempo de mi mayor agrado, la única observación que haría, es que, coloquen sobre el huevo un poco más de sal, el resto estuvo excelente, la vajilla de barro estuvo perfecta, porque justamente en típico de la Sierra Ecuatoriana ese tipo de vajilla y los granos andinos viene a ser un típico fiambre de los «serranos».
d) Como cuarto platillo los chefs habían preparado un bife de chorizo y de guarniciones estaban: puré de papa, aguacate asado, con vinagreta de remolacha y eneldo; fué el platillo que menos me agradó porque el corte de carne estaba un poco seco, en realidad no estaba jugoso como a mí me hubiera gustado probar, en cambio la vinagreta de remolacha y el aguacate asabo me sorprendieron, la verdad es que ambos vegetales cambian de sabor al ser preparados de esta manera, el platillo que usaron en este montaje fue de color blanco y por ello resaltaba mucho, pero me hubiese encantado aún más si el plato hubiera estado menos manchado con la vinagreta.
e) Para finalizar, el quinto tiempo fue el postre, compuesto por: mousse de chocolate negro al 100%, crocante de macambo y sorbete de naranjilla; también fue mi parte favorita, estuvo totalmente de acuerdo con aquel dicho que dice: «lo mejor siempre va al final», además que soy golosa y amo los helados, este postre me sorprendió gratamente porque nunca había escuchado de cierta fruta, «macambo» la mesera de este lugar nos supo manifestar que esta fruta es autóctona del Oriente Ecuatoriano, vaya sorpresa, sin embargo me hubiera gustado mucho más sie este platillo era emplatado en una vajilla un poco más pequeña, al igual que el primer tiempo, en un plato muy grande queda muy sencillo el postre.
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